Fui a hacer el camino de Santiago y el primer día me rompieron la ventanilla y me robaron (esto fue un lunes), la pieza no llegaba hasta el martes, pero dejaron mi coche en el taller toda la semana hasta el domingo que volví. Me lo dejaron perfecto y además lo limpiaron y me dejaron hasta unas picotas (que me encantan). El chico que me atendió fue majísimo, literalmente de no haber sido por él, no sé qué habría hecho. Si algún día vuelvo a necesitarlo ya se a dónde ir.